Juguetes BDSM

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Los juguetes BDSM son la herramienta ideal para acabar con la rutina sexual, explorar nuevos horizontes de placer y disfrutar al máximo de la sexualidad dándole rienda suelta a la imaginación y las fantasías. Si tienes ganas de vivir nuevas experiencias en solitario o en pareja, estos juguetes son para ti.

La literatura y el cine nos trajo el empujón especial gracias al apabullante éxito de la trilogía 50 sombras de Grey, haciendo que esta tendencia saliera un poco del armario para darse a conocer por todos los públicos. Y aunque la saga más conocida no tenga nada que ver con el BDSM, sí que ha ayudado a quitarle el estigma y a acercar esta práctica sexual o forma de vivir la sexualidad a muchas más personas, personas como tú. ¿Empezamos a jugar?



Tipos de juguetes BDSM

Esposas, fustas, mordazas... ¿Te pica la curiosidad por probar algo nuevo y adentrarte en los juguetes BDSM?

Si te apetece experimentar cosas nuevas y animar tu vida sexual, algunos de estos juguetes no te vendrán nada mal.

Existe un amplio catálogo de juguetes BDSM: desde una clásica pluma para caricias, pasando por mordazas, fustas, látigos, máscaras... La lista de artículos BDSM es interminable.

Aquí tienes algunos básicos imprescindibles para iniciarse en el sexo BDSM para principiantes.

  • Máscaras: existen desde las más románticas tipo veneciano hasta las de látex

  • Esposas y ataduras para muñecas: son elementales si es que te gusta dominar a tu pareja, o viceversa. Ideales para las prácticas bondage
  • Látigos: otra herramienta elemental usada para en el BDSM

  • Pinzas para pezones: sirven como estimulación y vienen en varios modelos y materiales. Además se pueden usar en otras zonas del cuerpo como clítoris o el pene

  • Columpios sexuales: ideales para llevar a cabo las posturas más complicadas con dosis muy altas de excitación 

También están considerados juguetes BDSM los arneses, pero nosotros no lo incluimos en esta sección porque depende mucho del juego que quieras darle. En definitiva, todos pueden ser artículos BDSM con un poco de originalidad.

Seguro, sensato y consensuado, son las reglas básicas del juego

Antes de comprar ese juguete que tanto te gusta debes tener en cuenta que el BDSM es una práctica de intensidad y de límites. Por ello, puede ofrecer las mejores sensaciones del mundo, pero también las peores si no sabes cómo gestionarlo y cómo adentrarte en este mundillo de una manera sana, segura y progresiva.

En ese aspecto es importante que cuando se haga la práctica se conozcan los límites de cada uno y que la otra persona te genere mucha confianza.

Debemos partir de la premisa de que el bondage es para algunas personas un juego sexual y para otras una forma de vida, existiendo diversas corrientes y formas de vivirlo. Además, no todo el mundo tiene porqué practicarlo. Hay que aprender a hacerlo previamente de manera correcta para no correr riesgos.

Consejos para practicar BDSM

Lo primordial y básico sería aceptarte tal y como eres, pensar que eres un bicho raro por que te gusta el juego BDSM solo te creará malestar.

Para iniciarse en la sumisión y/o dominación debemos aceptar nuestros gustos; se acabaron los tabúes y el pensar que es algo poco apropiado. Si es algo que nos hace disfrutar, ¿por qué no hacerlo?

Empieza con alguien conocido

Lo ideal es que empieces a practicar este tipo de juegos sexuales con alguien a quien conozcas y con el que te sientas a gusto, para que te vayas quitando los temores y puedas llegar a practicarlo con quien quieras, lo conozcas o no.

Si te quieres sumergir de forma completa en el BDSM y quieres buscar a una persona que te permita experimentar, deberías huir de todos aquellas personas que creen que la dominación es mandar u obligar; o de todas las frases estilo: “si quieres ser mi sumisx no puedes hacer nada si yo no te lo digo”, “no puedes acostarte con nadie y sólo puedes hablar conmigo”. Eso es maltrato. Si te limita y te pide una obediencia desde el principio, es que no sabe hacer BDSM. Si no te pregunta sobre tus límites, huye. Una persona dominante no puede hacer nada si no entiende los límites de la otra persona.

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